Vengo a verte.



De tus recuerdos recogí los versos que siguen hablando de ti...

¡Hola! Vengo a verte porque te amo, porque eres lo único bueno que ha tenido mi vida... sabes, te extraño y platicar contigo llena mi vida de luz.
Vengo a verte porque te quiero contar cómo va mi vida en todo este tiempo lejos de ti.
Recuerdas la beca de estudios que solicite hace tiempo y de la que había sido rechazada varias veces, pues hoy recibí la noticia de que me aceptaron, logré entrar, podré hacer mi maestría. No tienes idea de la felicidad que inunda dentro de mí por tan grande noticia.
Recuerdo que solías decir que todo pasa a su tiempo y que a veces la vida te golpea tan fuerte, que luego se arrepiente y te premia con lo que menos esperas, pero que tanto has anhelado.
 
Después de que tú te fuiste, todo cambió, ni siquiera las flores de nuestro jardín siguieron floreciendo igual; loli, el cachorro que teníamos murió de pesar, de tristeza, te esperó por semanas tras la puerta y sucumbió en ese mismo lugar... un dolor convertido en resignación.
Me había quedado sola en nuestra casa, sola con unos cuantos libros y con muchos sueños escritos en tantas hojas que parecían ser eternas.
 
Ahora vengo aquí, sobre esta piedra que tiene gravado tu nombre, vengo a ti esperando un abrazo, vengo a ti esperando tus besos y caricias, vengo a ti, porque aunque ya no estas presente tu recuerdo no ha salido de mi cabeza y te juro que permanecerá ahí por el resto de mi vida.
 
 
-MG

Maria Garcia Martinez

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