Mudar de piel; segundas oportunidades

¨El puntito de luz en mi interior llamado esperanza me hizo continuar creyendo en la bondad del ser humano y en lo valioso de conceder segundas oportunidades¨.

Una buena amiga me dijo una vez: ¨Lía, no existen personas buenas o malas sino intenciones que les hacen obrar de manera correcta o incorrecta¨ afirmación que actualmente corroboro, no sin antes haber atravesado por una experiencia en la que fueron probados mi paciencia, fe en las personas y la propia concepción del ser humano.

Así como el metal es fundido para dar lugar a nuevas formas: el barro se amasa para crear hermosas vasijas y de una piedra común puede emerger el más bello diamante; los golpes recibidos me han enseñado junto a cual tipo de ser humano no quisiera estar.

El egoísmo, la vanidad desmedida y las ganas de una notoriedad avasallante, pueden convertir al individuo en un animal a merced de sus instintos sin capacidad de respetar códigos ni honrar acuerdos vitales en la sana convivencia de los modos de vida, puntos de vista, creencias, convicciones, valoraciones e ideologías.

Resulta frustrante hasta cierto punto, recibir patadas (no en el ego), sino en la moral y duele aun mucho más, cuando estos seres ansiosos de brillo, denostan, denigran personas  haciendo uso de informaciones y situaciones en un ¨sucio baile¨ alocado de poder.

He de confesar (sin que ello me desmerite), como ser humano poseedor de debilidades e imperfecciones, intenté proferir maldiciones a modo de desahogo en medio de la maraña de intrigas, mentiras e intereses malsanamente oscuros tejida a mi alrededor y el de otras personas de mi aprecio, pero el puntito de luz en mi interior llamado esperanza me hizo continuar creyendo en la bondad del ser humano y en lo valioso de conceder segundas oportunidades.

Al tañer de las campanas, una cosa es lo que oye quien la toca y otra, quien la escucha y por ello conviene siempre abrir bien los oídos, interiorizar el ruido y quedarse con aquello que es la melodía. Hubo un tiempo en que la cantidad de ruido en mi cabeza, me hacía ver todo a través de un sombrío túnel dando mil vueltas golpeándome la sesera contra la pared intentando entender que lleva a los individuos a ser asquerosamente ruines para sabotear relaciones.

Transitando hacia la reflexión, primero por ser de carne y hueso con sangre caliente, la rabia se convirtió en combustible para encender el motor de mi búsqueda hacia otra versión más evolucionada de mi ser a partir de lo caótico del momento. No es fácil retirarle la palabra o el saludo a una persona con la que has compartido alguna vez sueños, ideas, sentimientos, ratos de locura y hasta consejos, no lo es, porque las náuseas (sensación que te advierte como dirían las argentas que ¨todo se pudrió¨), son asqueantes y revuelven el estomago en el intento por dilucidar qué ventaja consigue la sanguijuela emocional de dos pies, usando a unos y a otros a su favor mientras teje telarañas de mentiras que arropan todo.

Luego pensé cuán miserable puede llegar a ser la persona que se instala en tu intimidad con piel de aparente ¨manso corderito¨ mostrándote sus perfectos dientes en una sonrisa falsa previamente diseñada para que sin te des cuenta exprimirte y joderte la vida. Tampoco encontré la lógica justificante para tal acción; ¿sería la envidia?  No lo sé, en mi caso nunca he dejado que me guie, pero a lo mejor, para otros es el norte. No podría decir que recordar la manera brutal y burda en que he sido utilizada en mi buena fe ha dejado de causarme dolor; todos mis aprendizajes han estado bautizados con sangre, sudor y muchas lágrimas, pero he aprendido como los reptiles a mudar la piel, a arrancarme miembros o jirones de ser para evolucionar y no perder la esencia del Espíritu Santo derramada en mi al nacer.

He descendido a los infiernos y he visto allí las caras de quienes a veces crees conocer, he escuchado sus fauces abrirse para proferir palabras hirientes, he convivido sin desearlo con seres ególatras sumergidos en su burbuja de ambición y cada etapa vivida, me ha servido para reconocer que aquello que había pensado era tener muy ¨mala suerte¨, terminó por convertirse en la maravillosa llave que abrió las puertas que me condujeron a la autoelevacion de espíritu, a la plena conciencia de mi ser y la capacidad de perdonar mis flaquezas.

Hoy si tuviera la oportunidad de cruzarme con todos aquellos que han accidentado el camino de mi existencia, con gusto les sentaria a la mesa y ante una copa de buen vino muy sonriente les diria : GRACIAS POR HABERME ENSEÑADO A SER UN MEJOR SER HUMANO!!

Liesava®

Imagen tomada de pinterest


Lianuska Santos

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