El Crujido de las hojas
Para el #Retoletrarium20
Modalidad Terror



Claudia espera paciente tener una ocasión para huir del horror que está viviendo... ¿Lo conseguirá? No te pierdas esta historia y su desenlace.

 

 

El día fue frío y angosto. Claudia corría todo lo deprisa que le permitía aquel paraje lleno de árboles, cuya tierra aparecía cubierta por las hojas caídas. Intentaba no hacer ruido, pero era inevitable porque con sus pisadas el crujir de las hojas se podía oír como un susurro entre los árboles. Asustada hacia atrás, tenía miedo, mucho miedo. Estaba segura de que al final de aquel paraje repleto de hojas, hallaría la libertad y podría pedir ayuda. El crepúsculo aparecía en el horizonte y pronto la noche caería sobre la arboleda. 

El viento silbó amenazante, avanzó intentando hacer el menor ruido posible, negándose a sí misma a recordar los días de cautiverio; sus manos, su… no, no, no debía  pensar ni recordar, eso la debilitaría. —reflexionó— De pronto escuchó un crujido, se detuvo en seco girando la cabeza hacia atrás. Miró en todas direcciones, sin embargo, el bosque aparecía en una extraña calma. Una serpiente observaba desde la rama de un árbol. Esperó unos segundos para tranquilizarse y continuar, pero solo tuvo tiempo de oír su voz,  "¿adónde crees que vas?".  El inmoral la había encontrado. Sus manos le agarraron con fuerza por el cuello tapándole la boca. Sintió la fragilidad de su cuerpo, como si de una niña se tratara. Claudia se resistió con todas sus fuerzas y consiguió arañarle en el rostro.

Él farfulló entre dientes, —maldita zorra.

Claudia siguió luchando por liberarse de las manos que la sujetaban como un huracán embravecido. Haciendo un gran esfuerzo alcanzó a darle una patada en sus partes más íntimas. El hombre gritó y se llevó las manos en un gesto de dolor. Claudia no perdió la que supo que era su última oportunidad, cogió una rama del suelo y sin dudarlo le asestó un gran golpe en la cabeza. 

Salió corriendo lo más aprisa que sus piernas le permitían, corría y corría invadida por el terror sin atreverse a mirar atrás, temiendo que él estuviera persiguiéndola y el miedo  paralizase su huida. Intentando que el ramaje que tropezaba contra su rostro, no frenase su velocidad. Corría tan aprisa que en su huida, no vio la rama que se cruzaba en el camino y tropezó cayendo ladera abajo. La caída fue tan brusca que se golpeó contra un árbol que la dejó un poco aturdida, apenas segundos tras los que reaccionó con rapidez; se arrastró sigilosa sobre las hojas, agudizando los sentidos en todas las direcciones, intentando percibir algún sonido que le indicase que su secuestrador estaba cerca. Se fijó en un hueco en el tronco de un árbol que parecía lo suficientemente profundo como para ocultarse en él. 

Rápidamente, se arrastró hacia el tronco de aquel frondoso árbol cuyas raíces eran enormes. El hueco tenía la suficiente cavidad para refugiarse en él. Se introdujo dentro y se acurrucó como un bebé en el vientre de su madre, cubriendo la entrada con las hojas esparcidas por la tierra húmeda y cobriza. Agudizó los oídos rezando para que no la hubiese visto caer colina abajo. 

Crujió la hojarasca rompiendo el silencio de la tierra seca. Tembló asustada, pero no percibió ningún otro sonido. Siguió inmóvil. Se encontraba tan cansada que sin darse cuenta terminó quedándose dormida. La llegada de la tormenta y el aguacero la despertó. Era de noche. Parecía que la muerte rodeaba las entrañas del oscuro bosque. Decidida, abandonó su refugio. Se mordió el labio, un remolino de sensaciones acudió a su mente; recordó el edificio donde trabajaba y como durante el rocío de la mañana, justo cuando traspasaba el umbral de la puerta, fue abordada y secuestrada… luego despertó en, [...] 

Dirigió la mirada hacia los árboles por si percibía algún movimiento que le indicará que aquel individuo se ocultaba tras ellos, pero la penumbra poco le permitía ver. Aterrada comenzó a caminar despacio, con los sentidos alerta. 

¡Crujido de hojas! 

Presurosa, atrapada por el pánico empezó a correr sin darse cuenta de que un ciervo la observaba. La luna parecía susurrarle; corre, corre, o estarás muerta, como en un absurdo remolino enrarecido. 

Sus pasos cada vez más frenéticos parecían la tétrica melodía de un otoño incierto. Llegó a un escabroso sendero, arropada por el silencio y el anhelo de escapar a su terrible destino. De pronto se paró en seco. Ante sus ojos bajo la bóveda lluviosa que lo cubría todo, una profunda losa oprimió su garganta; su pecho latió con fuerza impidiéndole huir. Sintió repulsión y náuseas. ¡No!, gritó en su interior, aún tenía futuro. ¡Era un pequeño cementerio! Y su… [...] Los pensamientos rodeados de una áurea negra se agolparon en su mente. Entonces descubrió que sus lagrimales dejaron de estar húmedos y se inclinó para coger una gruesa rama que había sobre la tierra. 

Fue un rato de angustiosa desesperación y terror al aparecer ante ella el hombre que la secuestró. (Sin saberlo había retrocedido unos pasos) Él intentó atrapará de nuevo confiando en su fuerza bruta, llevaba un puñal en la mano, pero ella fue rápida, le asestó un golpe en la cabeza ante la sorpresa de su captor que confuso la miró con los ojos entre abiertos y la sangre bajando por la frente. Aprovechó el aturdimiento del hombre para asestarle otro certero golpe que lo dejó cao contra la tierra. Volvió a darle otro golpe para tajar su cabeza sin lograrlo, su fuerza había decaído. 

No fue una hora triste para ella. Desde aquella oscuridad, en aquel rincón olvidado del bosque, lanzó el cuerpo de aquel tipejo dentro de la fosa preparada para ella y que sin pretenderlo había cavado para el mismo, y la cubrió con la tierra que descansaba a su alrededor. Se sentó en la penumbra y esperó a que amaneciera. Ya satisfecha, echó una última mirada a la tumba sin poder evitar sonreír. Sintió tristeza al mirar los otros montículos de tierra; se preguntó quiénes serían las niñas, o jovencitas que habían muerto en sus manos, después se marchó.


Nuria De Espinosa

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Comentarios
Merche Soriano Trapero 1 semanas

¡Buen relato! Yo he terminado esta mañana el mío, saldrá mañana al blog, me ha costado esta temática, un reto desde luego. Un beso Nuria.