EL GUARDIA NOCTURNO

Después de buscar empleo por un largo tiempo, empieza a mostrar su lado oscuro.

Buscando trabajo, llegó a un  gran supermercado donde logró un trabajo nocturno como guardia de seguridad. Las primeras noches todo era normal, nada fuera de lo común. Al cumplir los dos meses, mientras hacía una ronda, escuchó arrastrar algo pesado, corrió al lugar, pero no había nada. Subió a ver las cámaras y notó en una de ellas una extraña figura traslúcida que velozmente corría por el pasillo de los electrodomésticos. Su compañero Felipe, quién estaba allí viendo el video, también fue testigo del fenómeno dijo:

—¿Qué rayos fue eso? Noé, quien había escuchado aquel ruido y luego fue al cuarto de vigilancia, solo acertó a decir: - No sé. 

A la noche siguiente, Felipe estaba de ronda por la sección de comestibles, un carrito de supermercado venía siguiéndolo  despacio, se detuvo a pocos metros frente a él, recibiendo del estante de los pasabocas un paquete grande de papas fritas y dobló la esquina. Felipe se quedó paralizado viendo lo que pasaba frente a sus ojos. Al lograr reaccionar decidió seguir al carrito, pero este ya había desaparecido de su vista. Llamó a su compañero Noé y le pidió revisar los videos mientras él seguiría buscando el carrito, pero la búsqueda fue infructuosa. 

Alterado, va a la cabina de vigilancia de videos. Noé y Felipe revisan juntos la grabación donde nuevamente aparece la misma figura.

Al día siguiente hablan con el dueño y le muestran los videos, pero decide hacer caso omiso a los hechos. Pero para tranquilizarlos les dice que les acompañará esa noche.

Llega la hora y Don José, el propietario, acompaña a Felipe. No pasa nada. Al salir acompañado por Noé, una sombra se desplaza por el piso y subiendo por la pared se detiene frente a José quedando este pasmado y pálido por aquella sombra fantasmagórica que se queda mirándole a los ojos con unos ojos de fuego incandescente. Del muro se despega un brazo y, estirando un dedo acusador sonríe silencioso y desaparece ante la mirada atónita de ambos. Felipe, miraba las pantallas y notó el extraño comportamiento del dueño y su compañero, pero no vio aquella negra figura que señaló a Don José. 

Los dos regresan con Felipe, Don José, quien fue amenazado, llega frenético tomando por sorpresa a Felipe, desesperado busca en los monitores el momento de lo sucedido, pero no se hay nada, pregunta a Felipe si vio algo extraño.

— Lo único fue el momento en que ustedes salieron corriendo después de quedarse viendo la pared. Nada más.

Noé no podía creer aquella macabra aparición. Repentinamente apreció detrás Felipe, se dejó ver por este y, al momento de lanzar el grito entró por su boca tomando posesión de su cuerpo consumiéndolo de adentro hacia afuera en medio de una gran agonía. Luego, fue tras Don José Y Noé quienes corrían a las escaleras de emergencia.  Al llegar al primer piso vieron la salida y sin pensarlo corrieron directo a ella, pero aquel ser de ultratumba apareció como si colgara del techo y con una guadaña rebano en tres pedazos el cuerpo de Don José.

Noé era el único sobreviviente, tenía que salir de ahí, pero la salida estaba bloqueada. Sin tener nada que perder dispara en repetidas ocasiones, sin embargo, el enemigo se había desvanecido. Entre el terror y la incertidumbre continúa adelante logrando abrir la puerta. Los primeros rayos del sol empiezan a bañar el lugar. Con una sonrisa triunfante en su rostro, corre hacia la libertad. De pronto sintió que algo cubría su cabeza y lo arrastraba de nuevo al interior del almacén donde le esperaba aquella sombra implacable con una colección de cuchillos de cocina. Solo sus horrendos gritos se oyeron dentro del almacén, pero nadie, ni clientes ni empleados podían ver u oír lo que allí sucedía. Se encontraba en otra dimensión.


Daniel Martelo

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