Capítulo 22: Hilda Sorprende A Norí

Relato del día 22 para el reto #DesafíoDosPalabras

          Norí estaba muy nerviosa. Faltaban dos días para salir de ahí y poder ir a pedir ayuda a la policía. El tiempo se le haría muy largo. Mientras tanto tenía que trabajar como si nada para no despertar sospechas. Y por su parte, Rahui fingía que había dejado de pensar. Uno de los hombres de bata azul entró junto con Hilda para revisarlo. Le dijo que se subiera a una de las mesas y que se acostara, lo cual lo hizo sin chistar. Luego, con una lamparita revisó sus ojos. Rahui, hizo su mayor esfuerzo para parecer insensible. El hombre le dio varias órdenes, entre ellas brincar, caminar, sentarse en una esquina y todo lo hizo inmediatamente y sin protestar.

-Todo ha salido a la perfección -dijo mirando a Hilda. -El muchacho está listo.

-¡Por fin! -exclamó la mujer. -Mañana temprano lo llevan con los demás para que empiece a trabajar -ordenó Hilda.

          Por la noche, Morí preparó un jugo orgánico para llevárselo a Rahuí. Cuidándose de no ser vista, caminaba cautelosa, pero en el camino se encontró con la dueña del lugar.

-¿Qué estás haciendo por aquí? Preguntó la mujer sumamente molesta.

-Camino para hacer ejercicio -dijo nerviosa.

-¿Y ese jugo?

-En realidad venía a ofrecérselo a la persona que está trabajando en ese cuarto.

-¿Eres estúpida? -Dijo Hilda levantando la voz. -¿No entiendes que no puedes tener contacto con nadie? ¡Me tienes harta!

          La mujer la tomó de un brazo y la encerró en un cuarto cercano a donde Rahui estaba. Ya afuera, hizo una llamada.

-Necesito que vengas con lo necesario para preparar a una nueva. Es la muchacha que hace el aseo y está a tres habitaciones de la de Rahui. Tengo un asunto que debo atender, así que no voy a estar aquí, pero te encargo que la atiendas.

          Rahui, que había escuchado hablar a Hilda con Norí, se acercó a la puerta y escuchó todo. Desesperado, estuvo dando vueltas pensando en cómo evitar que le hicieran daño a su mujer. Nuevamente se acercó a la puerta para tratar de escuchar algo y se dio cuenta de que no le habían puesto candado. La abrió con cuidado y fue hasta el cuarto que escuchó decir Hilda.

-Nori, ¿estás aquí? -preguntó en voz baja, pegando la boca a la puerta.

-¡Rahui! Aquí estoy. ¡Ayúdame! Me quieren hacer algo -contestó ella muy asustada. 

-Tranquila -dijo Rahui. No permitiré que te hagan daño. Confía en mí.

          El muchacho volvió a su cuarto y esperó hasta que escuchó ruidos en el pasillo. Espió por la puerta y vio a uno de los hombres que lo durmieron a él. Cuando aquél  estaba abriendo la puerta del cuarto donde Norí estaba, se acercó sigiloso y saltó sobre su espalda rodeándole el cuello con sus brazos y apretando fuertemente. El hombre se resistió y caminó hacia atrás golpeando al Rahui contra la pared, pero éste no se soltó de su cuello. El hombre luchaba por zafarse de Rahui estando a punto de lograrlo, pero él muchacho apretó con más fuerza , dando un fuerte tirón, rompiéndole así el cuello.

-¿Está muerto? -Preguntó Norí, tremendamente asustada.

-No me dejó otro remedio.

-¡Vámonos! Dijo ella.

-Yo volveré a mi cuarto. Fingiré no saber nada. Mientras tanto, tú trata de esconderte entre las sombras de la noche y huye. Ve a pedir ayuda a la policía.

 

Anna Gutiérrez 

 


Anna

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