PRECOGNICIONES



Cuento de Grace Borrello para el reto Viernes Narrativo 76 de @M4627C - Imagen: taringa

 

I

     El piloto vira, para evadir el frente de tormenta, pero el avión es alcanzado por un rayo. La cabina de mando se ilumina, suenan las alarmas, las agujas del tablero de control enloquecen, el radio no funciona y la aeronave, fuera de control, pierde altitud rápidamente.

     ―De esta no salimos, vamos a estrellarnos ―sentencia el piloto.

     El copiloto no responde, está inconsciente. Uno de los paneles de instrumentos, que se desprendió, pegó de lleno en su cabeza. En la cabina de pasajeros, como un coro del infierno, resuenan alaridos y plegarias.

II

     Amanece en un lugar remoto de La Amazonia. El fuselaje de la nave está desparramado varios metros a la redonda. Como si hubiese despertado de un mal sueño, toca su butaca. Pero la verdadera pesadilla recién comienza. El asiento esta embutido en el follaje esmeralda. Nadie escucha sus gritos de auxilio. Debajo todo es destrucción, muerte y silencio. Se ata con una liana y se desabrocha el cinturón. Sus movimientos hacen que la butaca se deslice como un trineo sobre la hojas. Queda colgando. Se balacea para alcanzar otra rama. Y así, rama por rama, como un primate, llega sana y salva al suelo. Busca sobrevivientes, sólo halla inertes cuerpos quemados o mutilados. Vomita. Pero su instinto de supervivencia la insta a recoger todo aquello que pueda serle útil y alejarse en busca de algún curso de agua, con la esperanza de encontrar, a su vera, alguna aldea.

     Al llegar al arroyo, sacia su sed, limpia y venda sus raspones, y cubre su piel con lodo para protegerse de los insectos. A unos cien metros vislumbra lo que parece ser una construcción. A medida que se acerca, desilusionada, comprueba que son sólo ruinas fagocitadas por la vegetación. De improviso, el suelo cede bajo sus pies y cae en un profundo hoyo. Afortunadamente, en el fondo hay agua y eso evita que se lastime. Mira a su alrededor buscando una salida y, con sorpresa, descubre que está en lo que debió haber sido una gran biblioteca. Incrédulos, sus ojos se posan ora en un retrato en una saliente, ora en los estantes con libros entremezclados con las raíces de los árboles, ora en un destartalado reloj de péndulo. La estudiante de arqueología tiene una epifanía: siente que ha descubierto un puente entre el hoy y el ayer.

III

     Es hora de levantarse. Remolona, talla sus ojos con sus pulgares. Prepara un café para espabilarse mientras escucha las noticias. La sangre se le hiela, al confirmar que su sueño premonitorio se hizo realidad. Afortunadamente, ella había reprogramado su vuelo. Ya es tiempo de reciclar sus precogniciones. El efecto de la cafeína la libera de la pesadez matutina; se siente liviana como una pluma. Peón de sus visiones, su siguiente paso es organizar la expedición en busca de las ruinas perdidas en La Amazonia.


Grace Borrello

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