El Legendario Mago

#RetoLetrarium10 - Ruleta Personajes: Mago

Le buscaron durante años, hasta que finalmente dieron con él. El antiguo mago que en décadas pasadas captaba la atención de los más grandes reyes de la época con sus hechizos surrealistas, ahora estaba resguardado en una pequeña cabaña entre las montañas. Era un anciano de apariencia muy descuidada, que temblaba mucho y en su rostro se veía cierta tristeza que desesperanzaba a todo aquel que lo viera.

El joven caballero que le halló en aquel recóndito lugar, se sentó a la pequeña mesa apostada junto a la única ventana de la casilla. El anciano colocó una taza de té frente al joven, y luego se sentó sobre la litera donde dormía.

Conversaron, y el caballero escuchó atentamente la historia del legendario mago. Una enfermedad había decidido cambiar la vida del hombre… una enfermedad que atacó su mente. Y no había magia que pudiera solucionar aquel problema. Había cometido el error de no transmitir sus conocimientos a algún aprendiz, lo cual quizá podría haberle ayudado a buscar una manera de evitar su tragedia. Pero siendo el último de los de su tipo, perdió la capacidad de realizar conjuros. Su mente se deshizo de toda la información que hubo albergado durante cientos de años.

Ahora, apenas si era capaz de hablar apenas, tartamudeando bastante, y soportando casi constantemente momentos en que no era posible para él concebir las ideas que quería expresar. Muchas lagunas mentales, que con el tiempo fueron empeorando y sucediendo más y más seguido.

Avergonzado por su estado, decidió huir y esconderse, para que su reputación no se viera manchada por esta etapa de degeneración que estaba atravesando. Ahora simplemente aguardaba a la muerte, solo.

El caballero pudo ver por sí mismo como el viejo se trababa mientras narraba su historia, y notaba como esto rebajaba su ánimo. Causaba mucho dolor ver aquella condición en uno de los personajes más gloriosos de la historia, y hubiera dado la misma impresión verlo en cualquier otro hombre o mujer.

Con gran pena en el corazón, el joven se levantó de su asiento, sin haber bebido ni un sorbo, y se acercó al anciano, quién miraba el suelo ensimismado. Desenvaino la espada que colgaba de su cintura, una sencilla hoja de soldado, y con ella atravesó al viejo, asegurándose de causarle una herida mortal.

Éste cayó para atrás, desplomándose sobre la cama. En su rostro no había muestras de dolor o agonía  ni horror por la sorpresiva acción del caballero, sino que una media sonrisa asomaba, y en sus ojos se veía cierta expresión  de gratitud y paz. El caballero arrojó su espada al suelo de la cabaña, salió de ella y antes de emprender el camino de vuelta, le prendió fuego.

Al regresar frente a su rey, contaría que el mago había muerto enfrentando a alguna gran bestia con valor, y con un gran despliegue de hechizos espectaculares, como era su costumbre en sus mejores años.


Walter Granillo

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