La confesión

Texto para continuar #InternándoseEnElAsiloOscuro

La procesión de siete noches lluviosas apilaban el fango en los patios del #AsiloOscuro. Siete noches que se correspondían con la llegada de un presunto asesino. En aquél mundo sofocado por una religión que se jactaba de avivar los temores y la decadencia de la humanidad, no sería el primer inocente en ser sacrificado para mantener las tinieblas sobre el cielo.
 
El acusado confesaría quien la asesinó despues de largas y siniestras sesiones de tortura, de esas que deleitaban al obispo Arctvrus, elegído por la cantidad de horrores y dolor que supo inflingir sobre la carne más tierna e inocente. De acuerdo a los canones sagrados, era la viva encarnación del Salvador.
 
Sin embargo, cuando entre cuajos de sangre y miembros temblorosos, el prisionero vomitó su confesión, lo único que reflejaban los sonidos desarticulados de su garganta eran la carcajada diabólica del redentor y el extasis provocado por noches de lluvia y dolor, quedando inscrita la culpa en medio de las redes neuronales desquiciadas del procesado.
 
En realidad no importaba el porqué, ni siquiera si el acusado era o no culpable, el mero hecho de que el pecado siguiera existiendo sobre esa lóbrega tierra era justificación suficiente para que cualquiera padeciera de la expiación eterna.
 
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Créditos: La imágen corresponde a la Senda del errante y fue editada por mí a través de Deepdream.

Arctvrus

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