El silencio en la habitación había sido atroz; nuestras miradas divagaron audaces frente a los espasmos de nuestras lágrimas; parecía incontenible la formación del nudo en la garganta; nuestras manos habían colapsado nuestros rostros de caricias y entonces hubo miedo; hubo temor e incertudimbre; nadie nos enseñó a sobrellevar la rueda de la vida; con sus altos y bajos ¿no?.
Era hora de subir y escalar; tomé tu mano, sequé tus lágrimas y nos echamos a andar; porque camino teníamos y fuerzas nos sobraban; porque a tu lado el camino de piedras se volvía asfaltado y liso; y aún en las contiendas diarias, añoraba ser el guerrero que logre vencer las tiranías de este mundo tan equívoco, tan ortodoxo y poco certero.
A tu lado lo podía todo...
A tu lado aún lo puedo todo.
-CGH-

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