Desde los abismos del alma retornan lecturas, confundidas con los sentimientos y los llantos, en esos "Cien años de soledad" que todos parecemos vivir en este devenir nuestro, condes de Montecristo como somos prestos a escapar de nuestro particular Castillo de If. El día también trae sus prisiones, que no son precisamente el "Castillo Interior" teresiano, ni siquiera los muros de esta Ávila mía.

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