LA FE DE TU RISA


Algo pasa en los surcos de un alma silente:
–¡Qué oscuro navega el declinar de sus días!
Convierten los pasos en sentinas de ausencias,
que un marco recoge: el tremolar de la vida.

Morirá el desamor con el sentir venidero;
llevará entre sus labios olor a ceniza,
que el buen alma percibe, con tacto liviano,
pues mis ojos buscaron la fe de tu risa.

Melodía sublime que plasma su estela,
cuyo cenit se encarna en la piel de tu boca;
besaré esos labios, la flor que olvidamos,
a la puerta de un alma silente: mi alcoba.

Y no existe más astro que aquello que amamos,
–con sueños ensalzo y subsano la herida–;
algo cambia en el mundo y se hace presente:
¡ya en mis ojos nacieron la fe de tu risa!

(mªjfs)